jueves, 9 de julio de 2009

Mauricio Orduña. P




"Por lo demás hermanos míos, haganse fuertes": es la frase que reza en las paginas del libro abierto, en Efecios 10,6 . 
 Esta especie de altar es un puente entre mi razonamiento y mis necesidades místicas, o espirituales. También es un intento por no hundirme en mi propio pesimismo, una aceptación de mi fragilidad ante los estigmas sociales y colectivos. Es un intento de construcción ilusoria, que me ayuda a cruzar la realidad, y que de alguna manera esta construcción, no evita que por instantes, pueda hundirme y ahogarme en en ella, pues estas estructuras mentales e ideas para fugarse de la realidad, difícilmente pueden ser tan sólidas, a medida de que asumo mi propia debilidad como ser humano.

Esta ambientación se vuelve mas psicológica, con la ayuda del sonido y la imagen del monitor: los comentaristas especulan sobre el fracaso el ridículo, mientras los berridos de hombres de las cavernas invaden el espacio. En el monitor: la pelota que nunca pasa la linea de meta, la derrota la justificación, la viva imagen de la mentalidad intima, afectada por el trasfondo, el complejo y la memoria del fracaso colectivo. 





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